Sancho olvidó la carta y aun así la volvió inolvidable
Sancho pierde el librillo que contenía la carta a Dulcinea y trata de reconstruirla de memoria; cada repetición deforma las palabras y conserva, sin embargo, su ritmo y su final.
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Sancho pierde el librillo que contenía la carta a Dulcinea y trata de reconstruirla de memoria; cada repetición deforma las palabras y conserva, sin embargo, su ritmo y su final.
Separados y vigilados por las expectativas familiares, Cardenio y Luscinda encuentran en las cartas un espacio donde decir lo que la conversación presencial no permite.
Una caña, un paño y una ventana bastaron para construir una comunicación secreta entre Zoraida y los cautivos de Argel.
Ventanas enfrentadas, celosías y señales permitieron que Clara y don Luis construyeran una relación bajo la vigilancia de sus padres.
En una conversación traducida por otros, la recién llegada interviene con dos palabras repetidas para indicar cómo quiere ser llamada.
Ante la defensa erudita de una reina de los libros, Sancho ensarta refranes que no prueban una versión alternativa: declaran que la disputa no merece seguir gobernando sus costillas.
El nombre «Caballero de la Triste Figura» no nace de una profecía ni de una hazaña, sino de la observación de Sancho sobre el hambre, el cansancio y los dientes perdidos de su amo.
En su discusión con Vivaldo, Don Quijote revela que la dama no es un adorno romántico: funciona como una credencial indispensable del caballero andante.
“Gulliver aprendió una palabra para señalar a otros y terminó habitando dentro de ella.”
Los Houyhnhnms obligan a Gulliver a explicar la mentira como “decir la cosa que no es”.
“La imprenta no sustituyó a la voz: dio a los cuentecillos una estación intermedia desde la que podían volver a la conversación.”
Don Quijote compara la traducción de lenguas vulgares con ver figuras llenas de hilos por el reverso.
Don Antonio hace pasear a Don Quijote con un rótulo que lo identifica, y la multitud se agolpa para leerlo.
Don Quijote prohíbe a Sancho ensartar refranes y Sancho confiesa que le vienen tantos a la boca que se pelean por salir.
El nombre de Clavileño junta clavo, leño y clavija, y la Trifaldi lo presenta como rival de Rocinante.
El licenciado afirma que el lenguaje claro no depende de nacer en la corte, sino de la discreción y el uso.