Lenguaje y símbolos
Sancho confesó que sus refranes se peleaban por salir todos a la vez
Don Quijote prohíbe a Sancho ensartar refranes y Sancho confiesa que le vienen tantos a la boca que se pelean por salir.

Ilustración pública incluida en el capítulo 43 de la Segunda Parte de Don Quijote. Se asigna a «Los refranes de Sancho reñían por salir todos juntos» porque pertenece al mismo capítulo.
Sancho no carece de sabiduría. Tiene demasiada acumulada en la boca.
Don Quijote le prohíbe ensartar refranes sin orden, y Sancho confiesa que le vienen tantos juntos que se pelean por salir. La imagen es magnífica: la sabiduría popular no aparece como ausencia de pensamiento, sino como exceso sin edición.
La idea central está ahí: incluso el saber heredado necesita ritmo, selección y medida.
Cervantes no desprecia los refranes. Los ama lo bastante como para burlarse de su abuso. En Sancho, los refranes son archivo oral, memoria colectiva, forma de orientación práctica. Pero cuando salen todos juntos, dejan de iluminar y empiezan a estorbar.
Don Quijote pide gobierno de la lengua. Quiere que Sancho aprenda a usar la autoridad verbal con oportunidad. No basta con poseer frases verdaderas; hay que saber cuándo convienen, a quién sirven y cuánto deben durar.
La confesión de Sancho es cómica porque convierte la boca en plaza abarrotada. Los refranes empujan, se atropellan, compiten. El problema no es vacío, sino tráfico.
La escena resume un aprendizaje político: quien va a gobernar no puede hablar solo por torrente. Debe ordenar su archivo interior.
Los refranes de Sancho reñían por salir todos juntos porque Cervantes sabía que la sabiduría popular, sin edición, puede volverse ruido justo cuando más necesita volverse juicio.