Lenguaje y símbolos
Frente al desprecio por la poesía romance, Don Quijote recuerda que Homero y Virgilio escribieron en sus lenguas propias
Don Quijote responde con una defensa clara de la lengua propia. Recuerda que los grandes poetas antiguos escribieron en las lenguas que mamaron con la leche. La dignidad literaria no depende de sonar ajeno, sino de usar bien la lengua en que uno vive.

Don Quijote conversa con Don Diego de Miranda sobre letras, educación y la conveniencia de escribir en la lengua aprendida desde la infancia.
Don Diego mira con recelo que su hijo se incline a la poesía en romance.
Don Quijote responde con una defensa clara de la lengua propia. Recuerda que los grandes poetas antiguos escribieron en las lenguas que mamaron con la leche. La dignidad literaria no depende de sonar ajeno, sino de usar bien la lengua en que uno vive.
La idea central está ahí: Don Quijote defiende que una lengua materna puede ser vehículo de grandeza.
La frase importa porque toca un prejuicio antiguo: creer que lo culto debe venir en lengua prestigiosa, lejana o aprendida. Don Quijote invierte la valoración. Homero no necesitó dejar de ser griego, ni Virgilio dejar de ser latino, para alcanzar altura.
La lengua propia no es pobreza expresiva. Es raíz, oído, memoria y cuerpo. Se aprende antes de estudiarla; se recibe con la vida. Por eso puede llevar afectos, matices y fuerzas que una lengua solo decorativa no siempre alcanza.
Cervantes habla aquí desde el corazón de su propio proyecto. El Quijote demuestra que el castellano común, lleno de registros, refranes, discursos altos y hablas populares, puede sostener una obra inmensa.
Don Quijote defendió escribir en la lengua mamada con la leche porque entendía que la nobleza de una obra no está en abandonar la voz propia, sino en hacerla capaz de verdad, belleza y pensamiento.