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Mirabilia
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Archivo público
Solo textos terminados y revisados. Las candidatas permanecen internas.
Mostrando 889–912 de 1014 artículos.
Sancho y el escudero del Bosque comparan su oficio: hambre, frío, calor y esperanza de premio.
Sancho afirma que su asno vale dos veces más que el caballo de su amo y no lo cambiaría ni con cebada encima.
Don Quijote compara la vida con comedia: unos hacen reyes, otros pontífices, pero al final la muerte quita las ropas.
Don Quijote defiende a actores y comediantes como instrumentos de bien público porque representan las acciones de la vida humana.
Aunque el bojiganga asusta al asno, Sancho decide no vengarse y vivir pacíficamente.
Al descubrir que la carreta de la Muerte es compañía teatral, Don Quijote formula que hay que tocar las apariencias para dar lugar al desengaño.
El carretero vestido de Diablo explica con puntualidad el auto de Las Cortes de la Muerte y su oficio teatral.
“Etxepare convirtió la entrada del euskera en la imprenta en una ruta pública: fuera, plaza, mundo y baile.”
Sancho describe a Dulcinea como oro, perlas y brocados, pero Don Quijote solo recibe figura aldeana y olor de ajos.
Sancho improvisa un lunar con pelos; Don Quijote lo absorbe en la perfección de Dulcinea como si fueran lunas y estrellas.
Las labradoras responden con prisa y pullas a la representación de Sancho y Don Quijote, negándose a quedar atrapadas en la ficción.
“Hayy abre el cuerpo de la gacela buscando una avería reparable y descubre que encontrar el corazón no equivale a recuperar aquello que hacía vivir al cuerpo.”
Don Quijote toma una sombra por alcázar de Dulcinea y descubre que era la iglesia principal del Toboso.
Don Quijote admite que nunca ha visto a Dulcinea ni cruzado los umbrales de su palacio.
La entrada nocturna al Toboso no ofrece palacios, sino una banda sonora de animales que Don Quijote interpreta como mal agüero.