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Mirabilia
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Archivo público
Solo textos terminados y revisados. Las candidatas permanecen internas.
Mostrando 25–38 de 38 artículos de Medicina e higiene.
Tras el ataque del gato, Altisidora cura a Don Quijote mientras desea que Sancho olvide los azotes de Dulcinea.
Sancho acepta algunos azotes de mano y pide una disciplina acomodada a la ternura de sus carnes.
Sancho describe a Dulcinea como oro, perlas y brocados, pero Don Quijote solo recibe figura aldeana y olor de ajos.
El ama recuerda que para devolverlo algo en sí gastó más de seiscientos huevos, con Dios, el mundo y sus gallinas por testigos.
El cura y el barbero evitan hablar de caballerías para no reabrir la herida mental de Don Quijote.
Atado por la muñeca, Don Quijote queda suspendido casi tocando el suelo y aumenta su dolor intentando alcanzarlo.
Tras el daño físico, Don Quijote responde con la promesa del bálsamo de Fierabrás: una medicina fantástica para no admitir la derrota.
Don Quijote dice que el caballero no debe quejarse; Sancho pregunta si esa regla también obliga al escudero.
Tras ser devuelto a casa, Don Quijote solo pide comida y sueño: el cuerpo interrumpe otra vez la épica.