Medicina e higiene
El primo y Sancho preguntan si los encantados comen, duermen o tienen cuerpo; Don Quijote responde con una fisiología fantástica
El primo y Sancho quieren saber si los encantados comen, duermen, tienen cuerpo o viven de otro modo. Don Quijote responde construyendo una especie de fisiología fantástica para explicar lo que no puede comprobarse.

Don Quijote intenta ordenar su relato imposible de la cueva de Montesinos.
Después de oír la aventura de la cueva, llegan las preguntas prácticas.
El primo y Sancho quieren saber si los encantados comen, duermen, tienen cuerpo o viven de otro modo. Don Quijote responde construyendo una especie de fisiología fantástica para explicar lo que no puede comprobarse.
La idea central está ahí: Don Quijote intenta dar reglas corporales a un mundo imposible.
La pregunta es cómica porque baja el encantamiento a necesidades muy concretas. No basta decir que alguien está encantado. Hay que preguntar qué ocurre con el hambre, el sueño, el cuerpo, el tiempo. La maravilla empieza a desmoronarse cuando se le exigen detalles de mantenimiento.
Don Quijote no se rinde. Como buen constructor de sistemas, acomoda los hechos a su marco. Si el mundo encantado parece absurdo, lo ordena con explicaciones internas. La ficción necesita una biología propia.
Cervantes muestra cómo una creencia fuerte genera sus propias reglas auxiliares. Cuando una pregunta amenaza el sistema, el sistema inventa una respuesta. Así se conserva la coherencia aparente.
Sancho, en cambio, pregunta desde el cuerpo. Sabe que vivir significa comer, dormir y pesar. Su sentido común convierte la metafísica caballeresca en problema digestivo.
Don Quijote intentó ordenar lo imposible porque no podía dejar que el encantamiento quedara sin mecánica. Incluso lo maravilloso necesitaba, para él, parecer razonable dentro de su locura.