Cargando…
Mirabilia
Preparando la lectura.
Cargando…
Preparando la lectura.
Obra, idea por idea
Una lectura del Quijote en pequeñas ideas, escena a escena.
Entender la obra mediante ideas autónomas que conservan el orden del texto.
La colección fuente de Mirabilia para leer el Quijote sin perderse en el volumen: escenas, frases, bromas, heridas y mecanismos narrativos convertidos en artículos ordenados según su lugar en la obra.
Cómo empezar
Sección 8 de 13
Mostrando 1–24 de 57 artículos.
La entrada nocturna al Toboso no ofrece palacios, sino una banda sonora de animales que Don Quijote interpreta como mal agüero.
Don Quijote toma una sombra por alcázar de Dulcinea y descubre que era la iglesia principal del Toboso.
Don Quijote admite que nunca ha visto a Dulcinea ni cruzado los umbrales de su palacio.
Sancho describe a Dulcinea como oro, perlas y brocados, pero Don Quijote solo recibe figura aldeana y olor de ajos.
Sancho improvisa un lunar con pelos; Don Quijote lo absorbe en la perfección de Dulcinea como si fueran lunas y estrellas.
Las labradoras responden con prisa y pullas a la representación de Sancho y Don Quijote, negándose a quedar atrapadas en la ficción.
Al descubrir que la carreta de la Muerte es compañía teatral, Don Quijote formula que hay que tocar las apariencias para dar lugar al desengaño.
El carretero vestido de Diablo explica con puntualidad el auto de Las Cortes de la Muerte y su oficio teatral.
Aunque el bojiganga asusta al asno, Sancho decide no vengarse y vivir pacíficamente.
Don Quijote defiende a actores y comediantes como instrumentos de bien público porque representan las acciones de la vida humana.
Don Quijote compara la vida con comedia: unos hacen reyes, otros pontífices, pero al final la muerte quita las ropas.
Sancho y el escudero del Bosque comparan su oficio: hambre, frío, calor y esperanza de premio.
Sancho afirma que su asno vale dos veces más que el caballo de su amo y no lo cambiaría ni con cebada encima.