Psicología y cognición
Eugenio convirtió el engaño de Leandra en acusación contra todas las mujeres
El cabrero parte de una experiencia concreta de pérdida y termina atribuyendo ligereza, inconstancia y falta de juicio a las mujeres en general.

La traición sufrida por Leandra se convierte en manos de Eugenio en una generalización sobre todas las mujeres; Gustave Doré, 1863.
Eugenio cuenta una historia con víctimas y responsabilidades identificables. Vicente de la Roca seduce a Leandra mediante vestidos vistosos, relatos de hazañas, música y promesas de matrimonio. Ella abandona la casa de su padre con dinero y joyas; él la roba, la deja en una cueva y desaparece. El episodio permite criticar el engaño del soldado y examinar las decisiones de Leandra sin necesidad de convertirlas en rasgo de un sexo entero.
Sin embargo, el relato colectivo se desplaza pronto. Algunos disculpan a Leandra por su juventud; otros, que valoraban su discreción, atribuyen lo ocurrido a desenvoltura y a una supuesta inclinación natural de las mujeres. Después, los pretendientes convierten los montes en una Arcadia de quejas. Muchos la maldicen, la adoran o padecen celos sin haber hablado nunca con ella. La figura real queda rodeada por deseos y acusaciones de hombres que apenas la conocen.
Eugenio reconoce que su competidor Anselmo se limita a lamentar la ausencia. Él elige otro camino: dice mal de la ligereza, la inconstancia, el doble trato, las promesas y el entendimiento de las mujeres. Esa generalización explica incluso el desprecio con que había hablado a su cabra por ser hembra. El dolor particular se convierte así en una teoría universal que ya no distingue entre Leandra, Vicente, los pretendientes ni el propio narrador.
La novela no presenta esa conclusión como una verdad neutral. Está en boca de un hombre implicado, dentro de un relato donde otros personajes juzgan a Leandra de maneras diferentes y donde el canónigo admira el arte de contar, no necesariamente la sentencia final. Eugenio demuestra inteligencia narrativa y, a la vez, un razonamiento defectuoso: toma un caso vivido desde su propio interés y lo utiliza para condenar a un grupo completo. La herida explica el prejuicio, pero no lo justifica.