Psicología y cognición
Don Quijote tuvo que escoger qué locura imitar
A solas en Sierra Morena, Don Quijote compara la furia destructiva de Roldán con la penitencia melancólica de Amadís y elige el modelo que mejor encaja con su situación.

Solo en Sierra Morena, Don Quijote compara la furia de Roldán con la melancolía de Amadís para escoger qué locura representar; Gustave Doré, 1863.
Cuando Sancho se marcha con la carta, Don Quijote queda solo en Sierra Morena. Ya ha ejecutado parte del espectáculo prometido, pero todavía no ha decidido qué forma estable dará a su penitencia. La soledad no desencadena una conducta automática: abre una deliberación.
El primer modelo es Roldán. Don Quijote repasa la causa de su furia, las noticias sobre Angélica y Medoro y la violencia con que respondió. La comparación tropieza con un problema de coherencia. Dulcinea no le ha dado una noticia equivalente ni ha cometido el agravio que justificaría copiar aquella clase de locura.
El caballero podría inventar celos, pero reconoce que hacerlo dañaría la honra de la dama. Ese límite importa. Su imaginación transforma muchas cosas, pero aquí distingue entre representar el dolor de la ausencia y atribuir a Dulcinea una traición concreta que no puede sostener.
El segundo modelo es Amadís. Desdeñado por Oriana, se retira a la Peña Pobre, adopta el nombre de Beltenebros, llora, reza y espera. Don Quijote observa que esta penitencia exige menos destrucción: no hace falta arrancar árboles, enturbiar arroyos ni desnudarse por completo.
La elección incluye un cálculo práctico. El caballero compara causas, gestos y costes, y escoge una versión que puede reproducir con los recursos disponibles. Incluso improvisa un rosario con una tira de la camisa cuando advierte que el modelo religioso necesita un objeto material.
No se trata simplemente de fingir ante un público, porque Sancho ya se ha ido y Don Quijote continúa actuando sin testigos inmediatos. Cree en el valor de la imitación y utiliza los libros como repertorio de conductas posibles. La copia organiza una convicción que para él es real.
Tampoco reproduce a Amadís de manera exacta. Dulcinea no lo ha rechazado, no hay ermitaño y la sierra no es la Peña Pobre. Don Quijote adapta el patrón: convierte la ausencia en causa suficiente y sustituye los elementos que faltan con objetos y palabras de su entorno.
Tuvo que escoger qué locura imitar porque su identidad caballeresca funcionaba por modelos. La biblioteca no desaparece cuando pierde el juicio; se vuelve el instrumento con el que clasifica el dolor, descarta una actuación y compone otra.