Filosofía y pensamiento
El cabrero demostró que la inteligencia no vivía solo en la corte
Antes de escuchar la historia de Eugenio, el cura reconoce que los montes pueden criar letrados y las cabañas encerrar filósofos.

El cabrero toma la palabra ante el grupo y demuestra con su relato que la inteligencia y la elocuencia no pertenecen solo a la corte; Gustave Doré, 1863.
El cabrero llega hablando seriamente con una cabra y teme que los viajeros lo tomen por simple. Su aspecto y su oficio permiten una conclusión rápida: es un hombre rústico que trata a un animal como si pudiera razonar. Él se adelanta a ese juicio. Asegura que entiende cómo debe hablarse con hombres y bestias y que sus palabras a la cabra contienen un motivo que todavía no ha explicado.
El cura responde con una experiencia contraria al prejuicio. Dice que los montes crían letrados y que las cabañas de los pastores encierran filósofos. No afirma que toda vida rural produzca sabiduría ni que la educación carezca de valor. Reconoce que conocimiento, razonamiento y arte narrativo pueden aparecer en una persona cuya posición social no coincide con las señales habituales de autoridad intelectual.
Eugenio acepta la observación con una corrección propia. Las cabañas, dice, acogen al menos a hombres escarmentados. Su saber procede de una experiencia dolorosa que se dispone a contar. El grupo le ofrece comida, escucha y tiempo; el cabrero convierte entonces una conversación con la cabra en la entrada a una historia organizada, con personajes, antecedentes, giros y una conclusión discutible.
Al terminar, el canónigo nota la manera de contar y afirma que Eugenio ha estado tan lejos de parecer un rústico cabrero como cerca de mostrarse discreto cortesano. La alabanza conserva la comparación jerárquica de su época, pero también la desestabiliza: el buen relato obliga a revisar la primera impresión. Cervantes no idealiza el campo, pues Eugenio expresa después resentimiento y prejuicios. Lo que niega es que el lugar, la ropa o el oficio basten para medir la complejidad intelectual de quien habla.