Medicina e higiene
En su respuesta a Don Quijote, Sancho identifica al doctor Pedro Recio como la amenaza más real de su gobierno
Entre los peligros del gobierno, el más real para él no es un ejército ni una conspiración. Es el doctor Pedro Recio, que lo mata de dieta. La amenaza política se resume en una mesa vacía.

Ilustración pública incluida en el capítulo 51 de la Segunda Parte de Don Quijote. Se asigna a «Sancho llamó espía mortal al médico que lo mataba de dieta» porque pertenece al mismo capítulo.
Sancho responde a Don Quijote desde Barataria con una queja muy concreta.
Entre los peligros del gobierno, el más real para él no es un ejército ni una conspiración. Es el doctor Pedro Recio, que lo mata de dieta. La amenaza política se resume en una mesa vacía.
La idea central está ahí: Sancho identifica al enemigo porque sabe quién controla su hambre.
Cervantes vuelve cómica la medicina de palacio, pero también revela una forma de poder. El médico no manda sobre leyes, cárceles o impuestos. Manda sobre el plato. Y para Sancho, ese mando se vuelve más tiránico que muchas amenazas oficiales.
La palabra “espía” aplicada al médico tiene gracia porque desplaza el peligro. Si hay alguien infiltrado contra su vida, es quien vigila lo que come y le impide sostenerse. El cuidado se parece demasiado al castigo.
La escena no rechaza toda prudencia médica. Se burla del saber que, al administrarse sin medida humana, convierte la salud en sufrimiento. Sancho quiere vivir, pero vivir incluye comer.
En Barataria, el cuerpo del gobernador se vuelve campo de batalla entre régimen, control y necesidad. La política no empieza en la sala del consejo, sino en la cuchara que no llega.
Sancho llamó espía mortal al médico que lo mataba de dieta porque Cervantes sabía que quien decide qué puede comer un gobernante tiene un poder más íntimo que muchos enemigos declarados.