Derecho e instituciones
En su carta a Sancho, Don Quijote advierte que las pragmáticas no guardadas asustan al principio y luego se desprecian
Don Quijote escribe a Sancho como consejero político y acierta con una precisión notable.

Ilustración pública incluida en el capítulo 51 de la Segunda Parte de Don Quijote. Se asigna a «Don Quijote sabía que una ley no cumplida se vuelve madera inútil» porque pertenece al mismo capítulo.
Don Quijote escribe a Sancho como consejero político y acierta con una precisión notable.
Le advierte que las leyes no cumplidas pierden fuerza. Al principio pueden asustar, como una cosa nueva colocada ante todos; después, si nadie las guarda, se vuelven materia despreciable. La autoridad se gasta cuando manda más de lo que puede sostener.
La idea central está ahí: una ley incumplida termina enseñando a no temer la ley.
Cervantes pone en boca de Don Quijote una intuición institucional muy seria. No basta promulgar. Hay que ejecutar, mantener y dar continuidad a lo mandado. Si la norma aparece solo como ruido inicial, el pueblo aprende que puede esperar a que pase el susto.
La comparación con la viga de las ranas tiene una inteligencia popular. Al principio asusta porque cae de repente. Luego, al comprobar que no actúa, deja de imponer respeto. La ley ineficaz vive el mismo destino: de amenaza solemne pasa a mueble inútil.
El consejo vale para Sancho y para cualquier gobierno. La autoridad no se mide por la cantidad de órdenes, sino por la relación entre palabra, vigilancia y consecuencia.
Don Quijote, tantas veces incapaz de leer bien la realidad inmediata, entiende aquí una verdad dura del mando.
Don Quijote sabía que una ley no cumplida se vuelve madera inútil porque Cervantes comprendió que legislar sin capacidad de cumplimiento no fortalece al poder: lo entrena para ser desobedecido.