Rituales y sociedad
Gulliver llamó honor a que un caballo le acercara la pezuña a la boca
En su despedida de los Houyhnhnms, Gulliver quiso postrarse y besar una pezuña. Su amo se la acercó a la boca, y él defendió el gesto como una distinción concedida a un ser inferior.

La pintura representa la despedida en la costa, el mismo acontecimiento del pasaje; no reproduce el instante exacto en que la pezuña es acercada a la boca de Gulliver.
La despedida de Gulliver de los Houyhnhnms termina con un gesto que él considera un honor y que para el lector humano parece una humillación.
La canoa está preparada. Gulliver ha pasado seis semanas construyéndola con ayuda del caballo alazán, ha cosido pieles de Yahoos, ha fabricado una vela y ha reunido agua, leche y alimentos. La asamblea ha decidido que no puede permanecer en el país y su amo le ha concedido dos meses para marcharse.
Cuando llega el día, Gulliver se despide de toda la familia entre lágrimas. Su amo y varios vecinos lo acompañan hasta la costa. Allí debe esperar más de una hora a que la marea y el viento sean favorables.
Antes de subir a la embarcación, intenta postrarse para besar la pezuña de su amo.
El Houyhnhnm no deja simplemente que Gulliver complete el movimiento. Levanta suavemente la pezuña hasta su boca. Gulliver describe esta acción como un honor. Inmediatamente añade que ha sido censurado por contarla y dedica un párrafo a responder a quienes la consideran improbable.
La defensa revela cómo ha cambiado su escala de dignidad.
Para sus críticos, resulta difícil creer que una persona tan ilustre como el Houyhnhnm descienda a conceder semejante distinción a una criatura inferior. Gulliver adopta esas mismas categorías. No discute que él sea inferior ni que besar una pezuña exprese subordinación. Lo que discute es que el caballo pudiera mostrarse tan generoso con alguien situado por debajo.
La supuesta humillación se convierte así en privilegio.
No es Gulliver quien rebaja al Houyhnhnm tratándolo como animal. Es el Houyhnhnm quien, según Gulliver, se rebaja lo suficiente para honrar a un Yahoo civilizado. La jerarquía se ha invertido por completo antes de que el viajero abandone la costa.
El gesto no aparece aislado. Durante su estancia, Gulliver ha aprendido a llamar “amo” al caballo gris, a referirse a él como “su señoría” y a considerar a los humanos una variedad especialmente peligrosa de Yahoo. Ha imitado la manera de andar y hablar de los Houyhnhnms y ha deseado permanecer entre ellos para no regresar a su especie.
La pezuña llevada a la boca condensa ese proceso en una imagen corporal.
Gulliver ya no necesita explicar que acepta la superioridad intelectual de los caballos. Su postura lo expresa. Se arrodilla, busca la parte del cuerpo que en Europa estaría abajo y la trata como objeto de reverencia. La boca, órgano de lenguaje y argumento, queda colocada ante la extremidad que pisa el suelo.
La inversión es más fuerte porque Gulliver no la vive como degradación.
Una persona obligada a besar una mano, un pie o un símbolo de poder puede experimentar el acto como coerción. Aquí Gulliver lo inicia voluntariamente. Nadie le ordena postrarse. Quiere hacerlo porque considera que la distancia jerárquica entre ambos justifica una señal excepcional de respeto.
El amo incluso modifica la ceremonia. Levanta la pezuña con suavidad. Ese movimiento puede leerse como cortesía: evita que Gulliver tenga que inclinarse hasta el suelo y acerca el miembro a su alcance. Pero no elimina la desigualdad. La vuelve amable.

