Derecho e instituciones
Roque reparte el botín con tanta exactitud que Sancho concluye que la justicia es necesaria incluso entre ladrones
No hay legalidad en el robo, pero sí reparto, medida y cierta regla interna. Sancho concluye que la justicia es tan necesaria que incluso entre ladrones debe existir alguna forma de ella.

Ilustración pública de la misma parte y capítulo de Don Quijote (parte 2, capítulo 60). Sancho derriba e inmoviliza a Don Quijote cuando este intenta azotarlo por la fuerza para desencantar a Dulcinea.
Sancho observa a Roque Guinart repartir el botín con precisión.
No hay legalidad en el robo, pero sí reparto, medida y cierta regla interna. Sancho concluye que la justicia es tan necesaria que incluso entre ladrones debe existir alguna forma de ella.
La idea central está ahí: el orden moral no desaparece fuera de la ley; se deforma y reaparece.
Cervantes no convierte a Roque en simple bandido caótico. Lo presenta como jefe capaz de administrar, distribuir, perdonar y mandar. Su mundo está fuera de la justicia oficial, pero no fuera de toda norma. Incluso la banda necesita equilibrio para no romperse desde dentro.
La observación de Sancho es aguda. Donde otros verían solo delito, él ve una necesidad estructural: cualquier grupo que comparte riesgo y botín necesita reglas. Si no hay reparto, hay pelea. Si no hay medida, hay desconfianza. La justicia mínima aparece como condición de convivencia, incluso en convivencia torcida.
La escena no absuelve el robo. Al contrario, muestra que la cortesía y el orden pueden convivir con una actividad injusta. Eso vuelve a Roque más interesante y más inquietante.
La justicia degradada sigue siendo reconocible porque hasta el delito necesita administración.
Sancho descubrió que hasta los ladrones necesitan justicia distributiva porque Cervantes sabía que ninguna comunidad, ni siquiera una comunidad fuera de la ley, sobrevive mucho tiempo si no inventa alguna regla para repartir y obedecer.