Derecho e instituciones
Doña Rodríguez y su hija aparecen de luto para pedir que Don Quijote obligue al burlador a cumplir la palabra matrimonial
Su hija ha sido burlada, el palacio no ha reparado el daño y la madre busca en Don Quijote una justicia que la casa ducal no ofrece. La escena mezcla dolor verdadero con el teatro caballeresco que todos han aprendido a usar.

Ilustración pública incluida en el capítulo 52 de la Segunda Parte de Don Quijote. Se asigna a «Doña Rodríguez buscó justicia donde el palacio no la daba» porque pertenece al mismo capítulo.
Doña Rodríguez vuelve vestida de luto y con una petición concreta.
Su hija ha sido burlada, el palacio no ha reparado el daño y la madre busca en Don Quijote una justicia que la casa ducal no ofrece. La escena mezcla dolor verdadero con el teatro caballeresco que todos han aprendido a usar.
La idea central está ahí: cuando el poder doméstico no responde, la víctima busca una jurisdicción imaginaria.
Cervantes coloca una injusticia real dentro de un marco casi absurdo. Don Quijote, loco y engañado tantas veces, se convierte para Doña Rodríguez en posibilidad de reparación. No porque el sistema caballeresco sea real, sino porque el sistema social efectivo ha fallado.
La petición revela una paradoja amarga. El caballero imaginario parece más disponible para la justicia que los señores reales de la casa. La fantasía de Don Quijote ofrece al menos una gramática de defensa: agravio, desafío, reparación, palabra dada.
Doña Rodríguez no acude a él por ingenuidad pura. Acude porque necesita una escena donde su caso pueda ser oído y obligado a moverse. El duelo prometido no es justicia moderna, pero rompe el silencio cómodo del palacio.
La novela muestra así que algunas fantasías se vuelven útiles cuando la realidad institucional no deja otro canal.
Doña Rodríguez buscó justicia donde el palacio no la daba porque Cervantes sabía que los débiles a veces tienen que recurrir a formas imperfectas de justicia cuando las formas legítimas están compradas, dormidas o cerradas.