Derecho e instituciones
Don Quijote intenta azotarlo por la fuerza; Sancho lo tumba y afirma que se ayuda a sí mismo, que es su señor
El ideal de desencantar a Dulcinea se convierte entonces en agresión contra el cuerpo del escudero. Sancho responde físicamente: derriba a su amo y afirma que se ayuda a sí mismo, que es señor de su propio cuerpo.

Sancho derriba e inmoviliza a Don Quijote cuando este intenta azotarlo por la fuerza para desencantar a Dulcinea.
Don Quijote decide que los azotes de Sancho pueden cobrarse por la fuerza.
El ideal de desencantar a Dulcinea se convierte entonces en agresión contra el cuerpo del escudero. Sancho responde físicamente: derriba a su amo y afirma que se ayuda a sí mismo, que es señor de su propio cuerpo.
La idea central está ahí: el cuerpo del escudero pone un límite material a la autoridad del amo.
Cervantes lleva al extremo una tensión que venía acumulándose. Los azotes siempre fueron una deuda extraña: condición mágica cargada sobre la piel de Sancho. Mientras hubo negociación, aplazamiento y burla, la violencia quedaba medio suspendida. Cuando Don Quijote intenta imponerla, Sancho marca frontera.
La escena es decisiva porque no se resuelve con refranes ni súplicas. Se resuelve con fuerza defensiva. El criado se enfrenta al amo porque la jerarquía ha cruzado una línea demasiado íntima.
Sancho no niega solo la orden concreta. Afirma una propiedad básica: nadie debe disponer de sus carnes como instrumento de salvación ajena sin su consentimiento.
La comedia corporal encierra una intuición ética muy seria.
Sancho derribó a Don Quijote para defender su propio cuerpo porque Cervantes sabía que incluso la lealtad más larga tiene derecho a convertirse en resistencia cuando el amo confunde autoridad con permiso para golpear.