Derecho e instituciones
Tras salir de la sima, Sancho acepta que quizá lo tengan por poco capaz, pero no por ladrón
Pueden tenerlo por simple, por incapaz o por hombre de poco alcance. Pero no por ladrón. Después de Barataria, insiste en que salió sin llevarse riqueza, como había entrado. Su pobreza final se convierte en prueba.

Ilustración pública incluida en el capítulo 55 de la Segunda Parte de Don Quijote. Se asigna a «Sancho prefirió que lo llamaran tonto antes que ladrón» porque pertenece al mismo capítulo.
Sancho sale de la sima con una defensa moral muy clara.
Pueden tenerlo por simple, por incapaz o por hombre de poco alcance. Pero no por ladrón. Después de Barataria, insiste en que salió sin llevarse riqueza, como había entrado. Su pobreza final se convierte en prueba.
La idea central está ahí: Sancho prefiere perder prestigio intelectual antes que limpieza moral.
Cervantes entiende la diferencia. Ser tenido por tonto duele, pero ser tenido por ladrón destruye otro tipo de dignidad. Sancho sabe que su gobierno pudo parecer ridículo, pero no quiere que parezca corrupto.
La frase completa el sentido de su renuncia. No salió victorioso en términos de poder. No conservó la ínsula, no ganó fortuna y no subió de estado como esperaba. Pero conserva una defensa sencilla: no se aprovechó del cargo.
Esa defensa tiene fuerza porque Sancho no es ajeno al deseo de dinero. Precisamente porque lo desea, no robar importa más. La honradez no nace de no necesitar nada, sino de no tomar lo que no corresponde aun necesitando mucho.
La sima materializa su caída, pero también limpia su salida. Ha bajado, literalmente, y desde allí reafirma lo único que no quiere perder.
Sancho prefirió que lo llamaran tonto antes que ladrón porque Cervantes sabía que la verdadera dignidad popular puede soportar la burla mejor que la sospecha de haber vendido la conciencia por dinero.