Rituales y sociedad
Los duques montan una escena solemne en que Sancho debe sufrir molestias para resucitar a Altisidora
La escena finge solemnidad, juicio, remedio y maravilla. Pero todo descansa sobre una condición grotesca: Sancho debe sufrir molestias para que el milagro funcione. El cuerpo del escudero se convierte en mecanismo de resurrección fingida.

Ilustración pública verificada para el capítulo 69 de la Segunda Parte de Don Quijote, asignada a «Altisidora resucitó gracias a un tribunal de cartón moral». Se usa como referencia visual del mismo capítulo, no como representación exacta de esta escena.
Altisidora vuelve a ser centro de un teatro organizado por los duques.
La escena finge solemnidad, juicio, remedio y maravilla. Pero todo descansa sobre una condición grotesca: Sancho debe sufrir molestias para que el milagro funcione. El cuerpo del escudero se convierte en mecanismo de resurrección fingida.
La idea central está ahí: la burla ducal fabrica milagros usando dolor ajeno como engranaje.
Cervantes muestra el agotamiento moral del palacio. Ya no basta engañar a Don Quijote con reconocimientos, aventuras o canciones. Ahora se monta una ceremonia casi infernal donde la vida y la muerte se representan como espectáculo doméstico.
Lo terrible es que la escena tiene forma de tribunal. Hay autoridad, voces, reglas aparentes y castigo simbólico. Pero nada busca justicia. Todo busca efecto: producir asombro, risa y continuidad de la burla.
Sancho queda otra vez en el punto más bajo de la máquina. No controla el guion, no elige el papel y aun así debe poner el cuerpo. El milagro falso necesita una víctima real de incomodidad.
La resurrección de Altisidora es menos prodigio que revelación del método ducal.
Altisidora resucitó gracias a un tribunal de cartón moral porque Cervantes sabía que el poder puede vestir de ceremonia una crueldad pequeña y hacerla parecer necesaria para que todos sigan mirando.