Rituales y sociedad
Sancho rechazó el tratamiento de don al comenzar su gobierno de Barataria
En el juzgado, Sancho rechaza el don: en su linaje todos fueron Panzas sin añadiduras de dones ni donas.

Lámina de apertura del capítulo 45, donde Sancho toma posesión de Barataria y empieza su gobierno rechazando títulos añadidos a su nombre. Se usa como referencia visual del mismo capítulo, no como representación exacta de esta escena.
Sancho entra en el poder y lo primero que hace es recortar tratamiento.
Cuando le añaden el don, lo rechaza. En su linaje, dice, todos fueron Panzas sin añadiduras de dones ni donas. La escena parece una gracia de lenguaje, pero toca el modo en que el cargo intenta envolver a la persona.
La idea central está ahí: el gobernador nuevo empieza podando títulos.
Cervantes muestra a Sancho resistiendo una inflación simbólica. El poder suele venir acompañado de adornos verbales. Aumenta el nombre, engorda el tratamiento y separa al recién llegado de su origen. Sancho, al menos en ese momento, se niega a dejar que el cargo le ponga encima una genealogía falsa.
La frase tiene fuerza porque no renuncia al gobierno. Sancho no dice que no pueda mandar por ser Panza. Dice que puede mandar sin dejar de serlo. Rechaza la prótesis honorífica, no la responsabilidad.
El gesto conecta con los consejos de Don Quijote sobre no avergonzarse del linaje humilde. Pero aquí Sancho lo ejecuta a su manera: con humor, sequedad y una limpieza casi administrativa del nombre.
La política empieza también en cómo se llama a quien manda. Si el título miente demasiado, el gobierno nace disfrazado.
Sancho empezó su gobierno podando títulos porque Cervantes sabía que el ascenso social se vuelve más interesante cuando quien sube no acepta que le cambien el apellido para hacerlo soportable.