Rituales y sociedad
Sancho entra en el plan pastoril traduciendo nombres y familia al nuevo juego
Sancho acepta entrar en la nueva fantasía pastoril, pero la baja enseguida a casa.

Ilustración pública incluida en el capítulo 67 de la Segunda Parte de Don Quijote. Se asigna a «Sancho aceptó la Arcadia si cabían Teresa y Sanchica» porque pertenece al mismo capítulo.
Sancho acepta entrar en la nueva fantasía pastoril, pero la baja enseguida a casa.
Don Quijote piensa en nombres literarios y vida arcádica. Sancho pregunta cómo encajarán Teresa, Sanchica y los suyos dentro del juego. Incluso cuando imagina, lleva consigo familia, economía doméstica y continuidad cotidiana.
La idea central está ahí: la Arcadia de Sancho necesita sitio para mujer e hija.
Cervantes muestra la diferencia entre las fantasías de ambos. Don Quijote transforma la vida en género literario; Sancho la adapta a sus vínculos reales. No rechaza el juego, pero lo traduce a nombres familiares y necesidades concretas.
Eso hace que su imaginación sea menos abstracta. Para Sancho, ningún proyecto tiene sentido si deja fuera a los de casa. Ser pastor literario no basta; hay que saber qué pasa con Teresa, con Sanchica, con el futuro y con la comida.
La escena tiene humor porque Sancho acepta el disfraz, pero no el olvido de lo doméstico. La pastoral se llena de apellidos, parentescos y preocupaciones de aldea.
En él, la literatura nunca consigue despegar del todo de la vida común. Y quizá por eso su fantasía resulta más habitable.
Sancho aceptó la Arcadia si cabían Teresa y Sanchica porque Cervantes sabía que la imaginación popular no abandona fácilmente la casa: incluso cuando juega a otro mundo, pregunta dónde dormirán los suyos.