Filosofía práctica
Zoraida separó su elección del daño causado a su padre
Ante la acusación de Agi Morato, Zoraida afirma que eligió hacerse bien a sí misma sin haber deseado abandonar ni perjudicar a su padre.

Zoraida mantiene su decisión de huir y convertirse, pero insiste en separar esa elección del daño y del saqueo contra su padre; Gustave Doré, 1863.
En la barca, Agi Morato intenta comprender cómo su hija ha pasado del jardín familiar al grupo de fugitivos. Ve sus mejores vestidos, reconoce el cofre de joyas y escucha al renegado afirmar que Zoraida es cristiana, que ha hecho posible la libertad de los cautivos y que viaja por voluntad propia. La revelación convierte la huida en una acusación directa: el padre le pregunta si ella lo ha puesto en poder de sus enemigos.
Zoraida no niega su conversión ni su decisión de marcharse. Niega otra cosa: que su propósito haya sido entregar al padre o causarle mal. Su deseo, dice, nunca se extendió a abandonarlo ni a dañarlo, sino a hacerse bien a sí misma. La frase distingue intención, acción y consecuencia. Ella reconoce su elección, pero rechaza la interpretación según la cual esa elección nació del odio familiar.
La respuesta no resuelve el conflicto. Cuando Agi Morato pregunta qué bien se ha hecho, Zoraida remite la explicación a Lela Marién. Él se arroja al mar y debe ser rescatado; ella llora creyéndolo muerto. Más tarde ruega que lo dejen en tierra con los demás prisioneros. El texto no permite convertir su decisión en una emancipación sin coste: el dolor del padre y el afecto de la hija permanecen dentro del mismo episodio.
Tampoco conviene reducir la escena a una defensa jurídica de Zoraida. Sus palabras llegan traducidas por el renegado y conservadas en el relato retrospectivo del cautivo. Aun así, formulan una diferencia moral precisa. Una persona puede considerar necesaria una ruptura y, al mismo tiempo, no querer el sufrimiento que esa ruptura produce. Cervantes deja la contradicción abierta: hacerse un bien propio no vuelve inexistente el mal sufrido por otro, pero tampoco prueba que ese mal fuera el objetivo.