Mapas y territorio
Los corsarios franceses dejaron a los fugitivos libres y casi sin nada
Después de salir de Argel, los cautivos perdieron la barca, el dinero y casi todas sus pertenencias antes de alcanzar la costa española.

Después de hundir la barca y despojar a los fugitivos, los corsarios franceses les entregan una falúa para continuar; Gustave Doré, 1863.
La salida de Argel no conduce directamente a un puerto seguro. Cuando los fugitivos navegan con viento favorable, un bajel les pregunta en francés quiénes son y adónde van. El renegado teme que se trate de corsarios y ordena no responder. La decisión provoca una reacción inmediata: dos disparos dañan el mástil y abren la barca, que comienza a hundirse.
Los franceses recogen al grupo y después lo despojan. El renegado arroja al mar el cofre de Zoraida antes de que lo descubran, pero los corsarios quitan a los viajeros cuanto llevan y a ella incluso los adornos de los pies. Algunos llegan a proponer que los maten para evitar que denuncien el robo en puertos españoles. El capitán del bajel rechaza esa salida y decide entregarles el esquife, agua y bizcocho para que completen la travesía.
La conducta de los corsarios no encaja en una categoría sencilla. Primero atacan una embarcación menor, luego rescatan a quienes han puesto en peligro, los roban y finalmente les permiten seguir. El mismo capitán que toma las joyas de Zoraida le devuelve cuarenta escudos y evita que le quiten la ropa. La libertad de los cautivos sobrevive, pero ya no conserva la seguridad económica que habían reunido durante el plan.
Cuando aparece la tierra de España, el narrador afirma que olvidan sus pesadumbres y su pobreza. Esa alegría no vuelve menor la violencia sufrida ni recupera lo perdido. Muestra qué bien ocupaba el primer lugar después de años de cautiverio: llegar a una costa donde ya no fueran propiedad de otro. La escena impide imaginar la libertad como una recompensa intacta. Se alcanza en un bote prestado, con provisiones escasas y tras haber perdido casi todo lo que podía facilitar la vida siguiente.