Derecho e instituciones
Sancho temió a la Santa Hermandad mientras Don Quijote se creía fuera de su jurisdicción
Sancho teme a la Santa Hermandad tras la pelea, mientras Don Quijote se cree fuera de jurisdicción por ser caballero andante.

Ilustración pública de la misma parte y capítulo de Don Quijote (parte 1, capítulo 10). Don Quijote explica a Sancho el bálsamo de Fierabrás como remedio imaginario capaz de reparar heridas y permitir que la aventura continúe.
Don Quijote cree vivir fuera de las leyes ordinarias porque se considera caballero andante. Sancho, en cambio, recuerda que por los caminos también viaja la justicia.
Después de la pelea con el vizcaíno, Sancho teme a la Santa Hermandad. Su miedo es práctico: ha habido violencia, hay consecuencias posibles y las autoridades no se disuelven porque su amo interprete la escena como aventura caballeresca.
La idea central está ahí: la ficción puede declarar una excepción, pero la jurisdicción no siempre se deja convencer.
Don Quijote se ampara en una idea literaria. El caballero andante pertenece, según él, a una lógica propia: repara agravios, combate malvados y responde ante códigos superiores al derecho común. Pero Sancho sabe que el mundo real tiene alguaciles, penas y caminos vigilados.
Esta tensión es decisiva. Don Quijote convierte los actos en hazañas. Sancho los ve también como posibles delitos. Donde uno ve gloria, el otro anticipa proceso. La aventura tiene dos lecturas: la del romance y la de la autoridad pública.
Cervantes no necesita explicar el choque entre literatura y derecho. Lo pone en boca de Sancho. Su miedo a la Hermandad baja la escena al terreno institucional: los caminos no son un espacio puro de libertad caballeresca, sino lugares donde el poder también puede aparecer.
El caballero quiere estar fuera de jurisdicción porque su identidad necesita esa excepción. Sancho no tiene ese lujo. Como escudero pobre, sabe que las consecuencias suelen caer sobre cuerpos concretos, no sobre ideales. Si llega la justicia, él también estará allí.
La escena sigue siendo muy moderna. Muchas personas viven sus actos dentro de relatos que los justifican: misión, causa, honor, destino, necesidad. Pero el mundo puede traducir esos mismos actos a otra gramática: daño, responsabilidad, deuda, delito.
Sancho recuerda esa segunda gramática. No destruye la aventura, pero le pone frontera. Ser personaje no elimina ser sujeto de ley.
Por eso su miedo importa. La Santa Hermandad no aparece como simple institución histórica de fondo, sino como recordatorio de que el camino no pertenece solo a la imaginación. También pertenece a la autoridad, al castigo y a la administración del orden.
Don Quijote cabalga con libros en la cabeza. Sancho cabalga con la posibilidad de que los detengan. Entre ambos aparece una verdad básica del Quijote: ninguna fantasía, por alta que sea, viaja por un mundo sin policía.