Antropología y cultura
Los Houyhnhnms educaban igual a ambos sexos, pero no a señores y sirvientes
Swift hizo que los Houyhnhnms rechazaran una educación inferior para las hembras, pero mantuvo una desigualdad clara: los jóvenes sirvientes tenían menos alimento, menos descanso y más trabajo.

En el festival educativo, los sirvientes conducen a los Yahoos cargados con las provisiones del banquete: el trabajo que sostiene la exhibición pública de fuerza y disciplina.
La educación de los Houyhnhnms parece igualitaria hasta que Gulliver explica quién dispone de tiempo para recibirla.
En el capítulo VIII de la cuarta parte, el viajero presenta un programa que admira sin reservas. Los jóvenes de ambos sexos aprenden templanza, laboriosidad, ejercicio y limpieza. Machos y hembras participan en entrenamientos de fuerza, velocidad y resistencia. Cuatro veces al año se reúnen para mostrar lo aprendido en carreras, saltos y otras pruebas físicas.
El vencedor o la vencedora recibe una canción en su honor.
Gulliver destaca expresamente que las hembras no reciben una formación inferior. Su amo considera monstruosa la costumbre europea de educar de manera distinta a las mujeres, salvo en algunos asuntos domésticos. Según su crítica, privar a la mitad de la población de una educación útil perjudica después a toda la sociedad, incluida la crianza de los hijos.
La observación parece convertir a los Houyhnhnms en defensores de una igualdad educativa sorprendentemente amplia.
Pero el mismo pasaje introduce otra división.
Los jóvenes de las familias principales y los criados no siguen exactamente el mismo régimen. Hasta los dieciocho años, los primeros tienen restringida la avena y rara vez toman leche. En verano pastan dos horas por la mañana y otras dos por la tarde. Los sirvientes solo disponen de la mitad de ese tiempo, y gran parte de su hierba se lleva a casa para que coman cuando puedan ser apartados del trabajo.
La igualdad entre sexos convive con una desigualdad de clase o condición.
No conviene trasladar sin más categorías sociales modernas a una sociedad ficticia de caballos. El texto habla de una raza inferior criada para servir y de familias nobles que emplean domésticos. Esa estructura permite una afirmación limitada: el programa educativo no distribuye por igual tiempo, descanso y alimentación entre todos los jóvenes Houyhnhnms.
La diferencia no es secundaria. El tiempo disponible forma parte de la educación.
Correr por colinas, entrenar en terreno pedregoso, nadar y participar en festivales exige horas que no se dedican a servir. Quien solo puede pastar la mitad y debe comer cuando el trabajo lo permite aprende dentro de un cuerpo administrado por otras necesidades.
La sociedad enseña las mismas virtudes, pero no ofrece las mismas condiciones para practicarlas.
Esto vuelve más compleja la admiración de Gulliver. Él presenta templanza, industria, ejercicio y limpieza como lecciones universales. Sin embargo, la templanza del joven noble es una disciplina educativa; la restricción del sirviente también responde a la obligación de estar disponible para trabajar.
La misma conducta puede tener significados distintos según quién controla el horario.
Reducir la comida por formación no equivale a comer tarde porque otros deciden cuándo puede interrumpirse el servicio. La sobriedad voluntariamente organizada y la escasez impuesta pueden parecer iguales desde fuera, pero no distribuyen la misma autonomía.

