Literatura y narrativa

El primo escribía libros útiles que no servían para nada

El humanista presume de libros sobre libreas, metamorfosis burlescas e invenciones inútiles con aparato erudito.

7 de julio de 20263 min de lecturaRevisión editorial superada

El primo que acompaña a Don Quijote presume de sus proyectos literarios.

Habla de libros sobre libreas, transformaciones burlescas y curiosidades presentadas con aire de utilidad. Todo suena trabajado, ordenado y erudito; pero también profundamente innecesario.

La Perla está ahí: Cervantes retrata una erudición que parece útil precisamente porque se organiza como si lo fuera.

El primo no es ignorante. Al contrario: tiene método, archivo, clasificación, deseo de escribir. El problema es que aplica toda esa energía a asuntos de valor dudoso. La forma seria no garantiza importancia.

Cervantes se burla de una cultura que confunde acumulación con sentido. Un libro puede tener aparato, listas y propósito declarado, y aun así no servir para pensar mejor ni vivir mejor.

El contraste con Sancho es delicioso. Sancho, sin aparato erudito, responde a una pregunta absurda con una imagen perfecta. El primo, con todo su saber, produce proyectos que parecen destinados a ocupar papel más que a iluminar algo.

La novela no desprecia el conocimiento; desprecia su caricatura. Cuando el saber se vuelve inventario sin necesidad humana, empieza a parecer cómico.

El primo escribía libros útiles que no servían para nada porque Cervantes sabía que la utilidad proclamada puede ser una de las máscaras favoritas de la inutilidad.

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