Comedia e historia del humor
Don Quijote entró en la corte ducal cayéndose
Al intentar saludar a los duques, Sancho queda enredado y Don Quijote cae por una silla mal cinchada.

Don Quijote entra en el mundo ducal tras encontrar a la cazadora.
La entrada en el mundo ducal no empieza con majestad, sino con caída.
Don Quijote intenta saludar como caballero recibido por grandes señores. La escena pide ceremonia, compostura y reconocimiento. Pero el cuerpo y los aparejos intervienen: Sancho queda enredado, la silla falla y Don Quijote termina en el suelo.
La Perla está ahí: la corte se inaugura desmontando físicamente la dignidad caballeresca.
Cervantes prepara con esa caída todo lo que vendrá después. Los duques no serán simples admiradores; jugarán con Don Quijote y Sancho desde una posición de poder. Antes de los grandes engaños cortesanos, el libro ofrece un aviso corporal: en ese espacio, la representación noble no protegerá del ridículo.
La caída importa porque rompe el decorado antes de que el decorado se estabilice. Don Quijote llega esperando un reconocimiento acorde con sus fantasías; la realidad le responde con correas, torpeza y suelo.
Sancho también queda atrapado en la escena. No es solo testigo: forma parte de la mecánica cómica. La relación amo-escudero entra en la corte no como cuadro heroico, sino como pequeña catástrofe práctica.
Lo genial es que la humillación no destruye la aventura; la abre. El mundo ducal entenderá enseguida que esos cuerpos pueden ser dirigidos, observados y usados como teatro vivo.
Don Quijote entró en la corte ducal cayéndose porque Cervantes sabía que una comedia de poder empieza mejor cuando la solemnidad tropieza antes de pronunciar su primer discurso.
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