Filosofía y pensamiento

Don Quijote defendió que un hombre feo puede ser amado por el alma

A propósito de Altisidora, Don Quijote distingue hermosura del cuerpo y del alma, y se declara no hermoso pero tampoco monstruo.

7 de julio de 20263 min de lecturaRevisión editorial superada

Don Quijote se mira a sí mismo con una mezcla extraña de humildad y defensa.

A propósito del amor fingido de Altisidora, distingue entre hermosura del cuerpo y hermosura del alma. Reconoce que no es hermoso, pero tampoco se acepta como monstruo. Su fealdad queda protegida por una teoría moral de la belleza.

La Perla está ahí: el feo se defiende trasladando el valor del rostro al alma.

Cervantes permite que Don Quijote piense su propio cuerpo sin caer solo en ridículo. El caballero sabe que no posee atractivo físico evidente. Pero no acepta que el amor deba reducirse a proporción, piel o apariencia. Hay otra belleza, dice, capaz de atraer desde la virtud.

La escena tiene ironía porque Altisidora no lo ama de verdad; participa en una burla. Aun así, la respuesta de Don Quijote produce una reflexión seria. El engaño del palacio provoca una verdad sobre cómo alguien poco agraciado puede imaginarse digno de amor.

No se trata de negar el cuerpo. Don Quijote lo reconoce. Lo que niega es que el cuerpo tenga la última palabra sobre el valor de una persona.

La teoría puede sonar idealista, pero también conserva una forma de consuelo profundamente humana.

Don Quijote defendió que un hombre feo puede ser amado por el alma porque Cervantes sabía que quien no puede apoyarse en la hermosura visible necesita una idea más amplia de belleza para no quedar expulsado del deseo.

Seguir leyendo

Perlas relacionadas

Filosofía y pensamiento

Relacionado por tema: Filosofía y pensamiento

Cide Hamete cerró Barataria con una rueda del tiempo

El narrador introduce el fin del gobierno de Sancho con una meditación sobre estaciones, inestabilidad y fugacidad humana.

7 de julio de 20263 min