Dinero y confianza
Don Quijote rechazó el traje de caza y Sancho lo aceptó pensando en venderlo
Don Quijote rechaza la ropa de montería por fidelidad a sus armas; Sancho acepta la suya como posible dinero futuro.

Sancho viste el traje verde de caza que piensa vender más adelante.
El mismo traje no significa lo mismo para todos.
Don Quijote rechaza la ropa de montería porque su identidad depende de las armas. Cambiar de traje sería rebajar o confundir su papel caballeresco. Sancho, en cambio, acepta el suyo con otra lógica: si no lo usa, podrá venderlo.
La idea central está ahí: para Don Quijote el vestido es símbolo; para Sancho es activo líquido.
Cervantes resume dos economías en una prenda. El caballero piensa en coherencia, imagen y fidelidad a un ideal. El escudero piensa en utilidad, valor de cambio y oportunidad. Ninguno mira solo tela: cada uno ve lo que su vida le ha enseñado a ver.
El traje verde de caza pertenece al mundo ducal, al ocio aristocrático y al espectáculo. Don Quijote lo evalúa desde la gramática de la caballería. Sancho lo evalúa desde la precariedad. Lo que sobra puede convertirse en dinero.
La escena es cómica porque Sancho no disfraza demasiado su cálculo. El regalo, para él, no queda santificado por venir de nobles. Vale porque puede cubrir una necesidad futura.
Ahí la novela vuelve a ser práctica. Las cosas tienen significado social, pero también precio. El honor viste a unos; la necesidad tasa a otros.
Sancho aceptó el traje verde pensando en venderlo porque Cervantes sabía que la pobreza no mira los regalos como ornamento, sino como posible reserva contra la próxima escasez.