Antropología y cultura
Las proteínas de 49 peines de Hedeby mostraron que casi todos habían viajado desde el norte
“El estudio seleccionó cuarenta y nueve peines del tipo 5, representativos del repertorio del siglo IX. Eran objetos compuestos: varias placas de asta unidas con remaches de hierro o aleación de cobre. Su forma y decoración permitían fecharlos con más precisión que muchos materiales comerciales encontrados en la ciudad.”
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Peines de época vikinga expuestos en el Royal Ontario Museum. La imagen muestra el tipo de objeto analizado, no necesariamente uno de los 49 ejemplares de Hedeby.
Hedeby, en el extremo meridional de la península de Jutlandia, fue la mayor ciudad del norte vikingo y un punto de enlace entre los mares del Norte y Báltico. Sus excavaciones han recuperado alrededor de mil doscientos cincuenta peines y fragmentos, además de una enorme cantidad de residuos de trabajo en asta.
La abundancia de desperdicios parecía indicar una respuesta sencilla: los peines se fabricaban allí con ciervos de la región. Sin embargo, la mayor parte del residuo reconocible correspondía a ciervo rojo, mientras ciertos peines tempranos tenían estilos cuya procedencia llevaba décadas discutiéndose.
El estudio seleccionó cuarenta y nueve peines del tipo 5, representativos del repertorio del siglo IX. Eran objetos compuestos: varias placas de asta unidas con remaches de hierro o aleación de cobre. Su forma y decoración permitían fecharlos con más precisión que muchos materiales comerciales encontrados en la ciudad.
Para identificar la especie se utilizó ZooMS, una huella de péptidos de colágeno obtenida con una muestra pequeña. El método puede distinguir asta de reno y ciervo rojo incluso cuando el objeto está muy trabajado y ha perdido los rasgos anatómicos que servirían para una identificación visual.
Cuarenta y cuatro de las cuarenta y nueve muestras fueron clasificadas como reno: cuarenta y dos con certeza y dos probablemente. Cuatro quedaron en una categoría amplia de bóvido o cérvido y una no produjo señal suficiente. El patrón no fue marginal; dominaba el conjunto analizado.
El resultado era inesperado porque los renos no vivían en el entorno inmediato de Hedeby. Su distribución se concentraba en zonas centrales y septentrionales de Escandinavia. El material, el objeto terminado o la persona que lo portaba tuvo por tanto que recorrer cientos de kilómetros hacia el sur.
Diez peines con decoración de eses tumbadas habían sido atribuidos con frecuencia a artesanos frisones. Nueve resultaron claramente de reno y el décimo probablemente también. Esa materia prima septentrional reforzó una procedencia escandinava y debilitó la explicación basada únicamente en talleres continentales.
La comparación con otros puertos mostró que la conexión empezó pronto. Estudios anteriores habían detectado peines de reno en Ribe desde aproximadamente 705-725 y entrada de asta como materia prima hacia 780-800. Hedeby se integró en una red ya activa, no creó desde cero el flujo de recursos del norte.
Las proteínas no indican si cada peine llegó como mercancía, como equipaje de un viajero o mediante intermediarios. Sí separan dos economías superpuestas: una producción local posterior, visible en residuos de ciervo rojo, y una fase temprana dominada por objetos o materiales septentrionales. Un utensilio para ordenar el cabello terminó registrando la escala geográfica del comercio vikingo.