Animales e inteligencia
Las hormigas carpinteras adaptan el tratamiento de una pata según la altura de la herida
“La misma colonia no aplicó una receta fija: la utilidad de amputar dependía de cuánto tiempo dejaba la anatomía antes de que avanzaran los patógenos.”

Ejemplar de Camponotus floridanus, especie del estudio sobre limpieza y amputación de patas heridas. La conducta no está representada necesariamente.
Una hormiga herida regresa al nido con una pata abierta y expuesta a bacterias. Sus compañeras pueden lamer la lesión durante largos periodos, pero en algunos casos hacen algo más radical: muerden la base de la extremidad hasta separarla del cuerpo. El comportamiento no se aplicó de la misma manera a todas las heridas.
El estudio se realizó con obreras de Camponotus floridanus. Los investigadores produjeron lesiones experimentales en dos posiciones de la pata: el fémur, más próximo al cuerpo, y la tibia, situada más lejos. Algunas heridas se expusieron a Pseudomonas aeruginosa para medir cómo el tratamiento afectaba a la infección y a la supervivencia.
La misma colonia no aplicó una receta fija: la utilidad de amputar dependía de cuánto tiempo dejaba la anatomía antes de que avanzaran los patógenos.
Cuando la lesión estaba en el fémur, las compañeras amputaban la pata mordiendo cerca del trocánter. Las amputaciones tardaban bastante tiempo, pero las obreras tratadas sobrevivían con mayor frecuencia que individuos infectados que permanecían aislados y no recibían ese cuidado.
Las heridas de la tibia recibieron más atención directa de limpieza, pero normalmente no terminaron en amputación. Cortar experimentalmente la pata una hora después de infectar una lesión tibial tampoco mejoró la supervivencia como lo hacía en las lesiones femorales.
La diferencia parece depender de la circulación de la hemolinfa. Las imágenes de microtomografía mostraron que buena parte de la musculatura que impulsa el flujo en la pata se concentra en el fémur. Dañarlo reduce el movimiento de fluidos y puede ralentizar la llegada de bacterias al cuerpo.
Ese retraso concede a las compañeras el tiempo necesario para completar una amputación que dura minutos. En una herida de la tibia, la circulación permanece más activa y los patógenos pueden avanzar antes de que la operación termine. Cuando la amputación tibial experimental se hizo inmediatamente después de la exposición, sí podía resultar útil.
Las hormigas no diagnosticaron una bacteria mediante una prueba médica ni siguieron un plan consciente descrito con palabras. El resultado conductual muestra que responden de forma diferente a lesiones situadas en lugares distintos. El mecanismo sensorial exacto que permite distinguirlas no quedó completamente resuelto.
Camponotus perdió evolutivamente la glándula metapleural que muchas otras hormigas utilizan para producir secreciones antimicrobianas. Eso no significa que carezca de defensas. La limpieza y la amputación forman parte de una inmunidad social basada en acciones de otras obreras.
Los datos depositados incluyen observaciones de conducta, supervivencia y medidas de abundancia bacteriana. Esa combinación permite relacionar lo que hicieron las compañeras con consecuencias medibles, en vez de limitarse a describir una escena llamativa.
El hallazgo tampoco autoriza a afirmar que todas las especies de hormigas amputen ni que cualquier herida proximal deba recibir ese tratamiento. Se estudió una especie, unas condiciones controladas y posiciones concretas de la pata. La ventaja dependía del lugar y del momento.