Materiales
La fayenza egipcia podía llevar las sales del vidriado desde el núcleo hasta la superficie mientras se secaba
“En la eflorescencia, la fayenza transportaba los ingredientes del vidriado desde el núcleo hacia la superficie antes de cocerse.”

Cuenco egipcio de fayenza cubierto por un vidriado azul brillante; el objeto muestra el resultado material de las técnicas de aplicación, cementación o eflorescencia.
Un pequeño amuleto azul verdoso comienza como una pasta pálida y granulosa. No lleva todavía una capa de vidrio pintada por encima. Las sustancias capaces de formar el vidriado están mezcladas dentro del cuerpo. Mientras la pieza pierde agua, parte de esas sales se desplaza hacia la superficie. El horno completa después la transformación.
En una de las técnicas de la fayenza egipcia, el objeto transportaba los ingredientes del vidriado desde su propio núcleo hasta el exterior antes de la cocción.
No era barro cubierto de esmalte
El nombre puede inducir a error. La fayenza egipcia no es la loza de barro con esmalte de estaño asociada siglos después con la ciudad italiana de Faenza. Su cuerpo contiene sobre todo cuarzo triturado o arena, acompañado por pequeñas cantidades de cal, álcalis y colorantes minerales.
Al cocerse, parte de la mezcla forma una fase vítrea que une los granos y produce una superficie brillante. El cobre podía aportar los azules y verdes intensos por los que el material es conocido, aunque la composición y el aspecto cambiaron según el periodo, el taller y la materia prima.
Por eso algunos museos prefieren expresiones como «composición vidriada». El objeto se parece a una piedra coloreada o a una cerámica brillante, pero su estructura no coincide exactamente con ninguna de las dos.
Tres caminos hacia una superficie vítrea
No toda la fayenza se vidrió de la misma manera. Los estudios tecnológicos suelen distinguir al menos tres métodos: aplicación, cementación y eflorescencia.
En la aplicación, una suspensión con los ingredientes del vidriado se coloca sobre una pieza ya modelada, por ejemplo mediante pincelado o inmersión. En la cementación, el objeto se entierra en un polvo rico en sustancias vitrificantes y la reacción se produce durante la cocción.
La eflorescencia invierte la intuición. Los álcalis solubles se incorporan desde el principio a la pasta de cuarzo. El agua permite que se desplacen. Cuando la superficie se seca, allí queda una concentración mayor de sales. El calor funde esa zona y la convierte en una cubierta vítrea.
El vidriado no aparece porque el horno empuje una película desde dentro: la separación empieza antes, durante el movimiento del agua y las sales en el secado.
Secar también era fabricar
Una pieza húmeda contiene una red de poros entre partículas de cuarzo. A medida que el agua llega a la superficie y se evapora, puede arrastrar consigo compuestos solubles. Es el mismo principio general que deja depósitos blanquecinos sobre ciertos ladrillos o suelos, aunque en la fayenza la mezcla estaba diseñada para aprovecharlo.
El resultado depende de un equilibrio. Si las sales no se mueven suficientemente, el exterior recibe poco fundente. Si se concentran de forma desigual, el vidriado puede variar de espesor. Bordes, concavidades y zonas apoyadas durante el secado o la cocción no ofrecen las mismas rutas de evaporación.