Filosofía práctica
Al conocer el plan de Sansón, Don Antonio lamenta que curar a Don Quijote quite al mundo su entretenimiento
Sabe que la intención es curar a Don Quijote, retirarlo de sus peligros y devolverlo a casa. Pero lamenta que el mundo pierda el entretenimiento de su locura. La compasión compite con el placer público de mirar.

Ilustración pública de la misma parte y capítulo de Don Quijote (parte 2, capítulo 65). Ilustración de la derrota de Don Quijote ante el Caballero de la Blanca Luna en el capítulo 64; el artículo aborda las consecuencias que Sancho asume inmediatamente después.
Don Antonio escucha el plan de Sansón Carrasco y revela una incomodidad moral.
Sabe que la intención es curar a Don Quijote, retirarlo de sus peligros y devolverlo a casa. Pero lamenta que el mundo pierda el entretenimiento de su locura. La compasión compite con el placer público de mirar.
La idea central está ahí: hay espectadores que prefieren al hombre enfermo porque el hombre sano les divierte menos.
Cervantes vuelve a señalar el problema de quienes rodean a Don Quijote. Muchos dicen cuidarlo, pero también disfrutan de su rareza. Su locura produce historias, fiestas, conversaciones y placer social. Curarlo significa quitar un espectáculo.
Don Antonio no es el duque más cruel, pero su reacción comparte algo con el mundo ducal: mira a Don Quijote como recurso de entretenimiento. La persona queda dividida entre su bien y la utilidad cómica que ofrece a los demás.
La escena pregunta sin sermón: ¿qué queremos cuando decimos querer curar a alguien? ¿Su paz o la continuidad de lo que nos proporciona?
Don Quijote ha sido leído, paseado, rotulado y celebrado. Ahora incluso su posible cordura parece una pérdida para el público.
Don Antonio prefirió al loco gracioso antes que al cuerdo curado porque Cervantes sabía que la sociedad puede encariñarse con el sufrimiento ajeno cuando ese sufrimiento viene envuelto en gracia, fama y diversión.