Lenguaje y símbolos
Aprender Houyhnhnm convirtió a Gulliver de rareza en interlocutor
El aprendizaje sistemático de la lengua permitió a Gulliver pasar de objeto examinado a narrador capaz de explicar su procedencia, aunque los Houyhnhnms siguieron clasificándolo como Yahoo.

Gulliver conversa con varios Houyhnhnms, la actividad que su aprendizaje de la lengua hizo posible; ilustración de Grandville publicada en 1851.
Cuando Gulliver llega a la casa del caballo gris, todavía no ocupa el lugar de un huésped reconocible. Es un cuerpo extraño que debe ser observado, comparado y alimentado por ensayo. Los Houyhnhnms ven en él una variedad insólita de Yahoo: viste una cobertura artificial, camina sobre dos patas y produce algunos sonidos imitables.
El capítulo tercero comienza cuando Gulliver decide que su principal empeño será aprender la lengua. El amo, sus hijos y todos los sirvientes desean enseñársela porque consideran prodigioso que un animal bruto muestre señales de criatura racional. La enseñanza nace de la curiosidad, no del reconocimiento de igualdad.
Gulliver construye el aprendizaje mediante operaciones pequeñas. Señala cada objeto y pregunta su nombre. Cuando queda solo, anota las palabras en su diario. Pide a la familia que repita la pronunciación para corregir su acento. Un caballo alazán que trabaja como sirviente participa con especial disposición.
La escena convierte la adquisición del idioma en trabajo compartido. Gulliver aporta memoria, escritura y comparación; la casa aporta voces, paciencia y repetición. No existe una traducción preparada entre ambos mundos. Cada término debe fijarse a partir de un objeto, un gesto o una situación reconocible.
Swift añade una asimetría reveladora. Para recordar lo aprendido, Gulliver adapta los sonidos al alfabeto inglés y escribe junto a ellos sus traducciones. Sus anfitriones, en cambio, no tienen idea de libros ni de literatura. Él domina una técnica que ellos desconocen, pero esa ventaja no basta para alterar la jerarquía inicial. Sigue siendo el Yahoo que sorprende por aprender.
El progreso se mide en tiempo y capacidad de respuesta. En unas diez semanas comprende la mayoría de las preguntas del amo. En tres meses puede dar respuestas tolerables. Cinco meses después de su llegada entiende lo que oye y consigue expresarse de manera aceptable.
Ese cambio modifica su función social. Caballos y yeguas importantes de los alrededores acuden a la casa para ver al «Yahoo maravilloso» que habla como un Houyhnhnm y parece mostrar algunos destellos de razón. Ya no se limitan a examinar su cuerpo. Conversan con él, formulan preguntas y reciben las respuestas que puede ofrecer.
La lengua convierte a Gulliver en fuente. El amo desea saber de dónde viene, cómo adquirió sus aparentes señales de razón y cuál es su historia. Antes del aprendizaje, Gulliver solo podía responder al hambre, al movimiento o al peligro mediante gestos. Después puede presentar una versión ordenada de su viaje y describir el barco que lo llevó hasta allí.
Sin embargo, poder hablar no elimina la clasificación previa. El amo continúa convencido de que Gulliver es un Yahoo. Interpreta su facilidad para aprender, su limpieza y su cortesía como excepciones dentro de una especie bruta. Incluso cuando escucha respuestas racionales, pregunta cómo aprendió a imitar a una criatura racional.
La conversación tampoco produce comprensión inmediata. Cuando Gulliver afirma que llegó por mar en una gran embarcación manejada por seres semejantes a él, el amo cree que está equivocado o que dice «la cosa que no es». Para los Houyhnhnms resulta imposible imaginar un país situado más allá del mar donde los Yahoos gobiernen y construyan barcos.


