Filosofía práctica

Sancho formuló una teoría moderada de la valentía

Sancho recuerda que entre cobardía y temeridad está el medio de la valentía.

7 de julio de 20263 min de lecturaRevisión editorial superada

Sancho Panza no suele hablar como filósofo de escuela, pero a veces acierta con una claridad que parece moral práctica pura.

En el capítulo IV recuerda que entre cobardía y temeridad hay un medio: la valentía. No se trata de huir siempre ni de lanzarse siempre. Se trata de medir.

La Perla está ahí: la valentía no vive en el extremo, sino en saber distinguir cuándo avanzar y cuándo no.

Don Quijote tiende a confundir valor con acometida. Su modelo caballeresco premia el gesto absoluto: ver peligro, nombrarlo aventura y entrar. Sancho, que ha recibido demasiados golpes, piensa desde otra experiencia. Sabe que el miedo no siempre es vergüenza y que la audacia sin juicio puede ser simple necedad.

Su teoría es moderada porque nace del cuerpo. No es cobardía disfrazada; es memoria de daños. Quien ha sido manteado entiende que los extremos se pagan.

Cervantes da a Sancho una sabiduría muy distinta de la de Don Quijote. El escudero no niega el valor, pero lo separa de la temeridad. Esta distinción es una de sus grandes aportaciones a la novela: introduce prudencia sin matar del todo la aventura.

La valentía, para Sancho, no consiste en no tener miedo, sino en no dejar que el miedo o el orgullo manden solos. Entre correr y embestir hay un espacio de juicio.

Esa es una ética del camino más útil que muchas proclamas heroicas. La vida no siempre necesita héroes absolutos; a veces necesita personas capaces de calcular sin perder del todo el ánimo.

Sancho formuló una teoría moderada de la valentía porque había aprendido que el valor sin medida suele acabar en palos. Y en el Quijote, los palos también piensan.

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