Memoria y archivos

Las cartas de Teresa hicieron reír a la corte ducal

El paje vuelve con cartas de Teresa y la duquesa las lee en público, convirtiendo la respuesta campesina en entretenimiento palaciego.

7 de julio de 20263 min de lecturaRevisión editorial superada

Las cartas de Teresa salen de la aldea como respuesta seria.

Pero al llegar al palacio ducal entran en otro circuito. La duquesa las lee en público y la escritura campesina se convierte en nuevo entretenimiento. Lo que para Teresa era alegría, gratitud y expectativa, para la corte es material de risa.

La Perla está ahí: la escritura popular entra en palacio como documento y como espectáculo.

Cervantes muestra el cambio de valor que sufre una carta según quién la lea. En casa, la carta confirma ascenso. En palacio, confirma la diversión de los poderosos. El mismo texto transporta esperanza hacia abajo y burla hacia arriba.

La escena es cruel porque Teresa no está presente para defender el tono de sus palabras. Su lenguaje, sus deseos y su manera de imaginar la gobernación quedan expuestos ante lectores que poseen más códigos, más ironía y más poder.

El palacio no solo se burla de Don Quijote y Sancho en directo. También captura las voces de quienes están lejos y las incorpora al teatro. La intimidad campesina se vuelve función cortesana.

Ahí el Quijote vuelve a pensar la lectura como acto de poder. Leer no es neutro cuando el lector puede convertir al ausente en objeto de diversión.

Las cartas de Teresa hicieron reír a la corte ducal porque Cervantes sabía que una palabra humilde cambia de destino cuando llega a manos de quienes tienen poder para leerla desde arriba.

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