Mapas y territorio
Ricote explicó que los moriscos expulsados seguían sintiendo España como patria
Ricote explica que, aunque castigados por el bando real, muchos nacieron en España y la sienten como patria natural.

Ilustración del capítulo 54 de la Segunda Parte del Quijote: Sancho conversa con Ricote sobre la expulsión, la patria y el regreso.
Ricote habla desde una herida que no cabe cómodamente en la ley.
Ha sido expulsado por el bando real, pero explica que muchos moriscos nacieron en España y la sienten como patria natural. La norma política los saca; la memoria, la lengua y el nacimiento los siguen atando al lugar.
La idea central está ahí: el texto abre una grieta entre ley, religión y pertenencia.
Cervantes no convierte la escena en tratado, pero deja hablar a una voz afectada por la expulsión. Ricote no niega el poder del decreto ni la realidad de la sospecha que pesa sobre su grupo. Lo que añade es la dimensión dolorosa: ser expulsado de aquello que también se considera propio.
La frase sobre llorar por España importa porque rompe una lectura simple. El desterrado no aparece solo como extranjero devuelto a su lugar, sino como alguien cuya patria natural está precisamente en el territorio que debe abandonar.
Sancho escucha a un antiguo vecino. Esa vecindad vuelve concreta la política. No se trata solo de categorías colectivas; hay rostros, nombres, comida compartida y memoria local.
La escena conserva tensiones de su tiempo, pero permite que el dolor de pertenecer y ser expulsado se oiga dentro de la novela.
Ricote dijo que los expulsados lloraban por España porque Cervantes sabía que una ley puede mover cuerpos fuera de un reino sin arrancar de ellos la memoria de haber nacido dentro.