Rituales y sociedad
En Beit Alfa, una sinagoga del siglo VI tenía un zodiaco alrededor de una figura solar
“El mosaico no demuestra que aquella comunidad abandonara el judaísmo: muestra que su espacio religioso podía adoptar un lenguaje visual compartido con el mundo grecorromano y reorganizarlo dentro de un programa judío.”

Mosaico zodiacal de la sinagoga de Beit Alfa, realizado en la primera mitad del siglo VI.
En 1928, trabajadores que abrían una zanja de riego cerca del kibutz Heftziba encontraron un pavimento cubierto de figuras e inscripciones. La excavación dirigida al año siguiente por Eleazar Sukenik reveló una sinagoga de la Antigüedad tardía y uno de los suelos de mosaico más discutidos del arte judío antiguo.
En Beit Alfa, una sinagoga del siglo VI tenía un zodiaco alrededor de una figura solar.
La escena no estaba escondida en un edificio marginal. Ocupaba el panel central de la nave, situada entre la atadura de Isaac y una representación del arca de la Torá con menorás y objetos rituales.
El mosaico no demuestra que aquella comunidad abandonara el judaísmo: muestra que su espacio religioso podía adoptar un lenguaje visual compartido con el mundo grecorromano y reorganizarlo dentro de un programa judío.
Tres escenas bajo los pies
El pavimento figurativo estaba organizado en tres grandes paneles. En el extremo norte aparecía la atadura de Isaac: Abraham, el muchacho, el altar, el carnero y la mano de Dios, acompañados por rótulos hebreos. En el extremo sur, cerca del lugar destinado al arca real, el mosaico mostraba un arca de la Torá flanqueada por dos menorás, leones y objetos vinculados al culto y a las festividades, entre ellos el shofar, el lulav y el etrog.
Entre ambos se abría la rueda zodiacal. Doce compartimentos contenían los signos, escritos con nombres hebreos. En las esquinas, cuatro figuras femeninas representaban las estaciones. En el centro, una cabeza con corona de rayos surgía de una cuadriga; alrededor aparecían estrellas y una luna creciente.
La iconografía permite reconocer la figura convencional de Helios, el Sol personificado en el arte grecorromano. Esa identificación describe lo que los artesanos representaron. No explica por sí sola qué entendían los fieles al caminar sobre la imagen.
Cada sección del suelo añade una escala distinta: relato bíblico, orden cósmico y memoria del Templo.
Una fecha escrita por la propia comunidad
Una inscripción aramea sitúa la construcción durante el reinado de un emperador llamado Justino, probablemente Justin I, entre 518 y 527. El texto también indica que el edificio fue financiado mediante aportaciones de la comunidad.
Otra inscripción, escrita en griego, conserva los nombres de los artesanos: Marianos y su hijo Hanina. Esos nombres aparecen también asociados a una sinagoga de la cercana Beit Shean, lo que sugiere un taller capaz de trabajar para más de una comunidad.
La combinación importa. El zodiaco no llegó como un fragmento reutilizado de un templo pagano. Formaba parte de un encargo pagado, firmado y colocado deliberadamente en la nave de una sinagoga. La comunidad podía no controlar cada detalle del repertorio de los artesanos, pero aceptó el conjunto como suelo de su edificio.
La sinagoga fue construida en una Palestina bizantina donde judíos, cristianos y otros habitantes compartían ciudades, mercados, talleres y convenciones artísticas. Un motivo no pertenecía para siempre a una sola religión por haber circulado antes en otro contexto.
