Literatura y narrativa
Don Quijote critica al escritor apócrifo como quien pinta lo que saliere y necesita rotularlo para que se entienda
Lo compara con el pintor que pinta lo que le sale y luego escribe debajo “este es gallo” para que el público lo entienda. La mala ficción no fracasa solo por mentir, sino por no saber hacer visible lo que pretende representar.

Ilustración pública incluida en el capítulo 70 de la Segunda Parte de Don Quijote. Se asigna a «Cervantes comparó al falso autor con el pintor que escribía gallo bajo el gallo» porque pertenece al mismo capítulo.
Don Quijote critica al autor apócrifo con una imagen de taller mediocre.
Lo compara con el pintor que pinta lo que le sale y luego escribe debajo “este es gallo” para que el público lo entienda. La mala ficción no fracasa solo por mentir, sino por no saber hacer visible lo que pretende representar.
La idea central está ahí: cuando una obra necesita rotular demasiado lo que quiso ser, algo falló en su forma.
Cervantes ataca al falso Quijote desde dentro de la novela. No se limita a decir que es ilegítimo. Sugiere que su defecto es artístico: no consigue que los personajes se reconozcan por sí mismos. Necesita declarar lo que no logra mostrar.
La comparación del gallo es demoledora porque baja la disputa literaria a una imagen cómica y clara. Un buen pintor no necesita escribir debajo que aquello es gallo; la figura lo dice. Un buen narrador no necesita usurpar nombres si no sabe darles vida reconocible.
La crítica alcanza al problema de la representación. No basta poner etiquetas conocidas. No basta llamar Don Quijote a un personaje para que sea Don Quijote.
La verdad literaria depende de forma, voz y coherencia, no solo de nombre.
Cervantes comparó al falso autor con el pintor que escribía gallo bajo el gallo porque sabía que una copia fracasa cuando necesita explicar con rótulos lo que una figura viva debería hacer visible por sí misma.